El proceso u operación de reducir el tamaño de un archivo informático se denomina compresión de datos. Los ordenadores determinan formas de acortar secuencias largas de datos mediante un algoritmo o conjunto de reglas para realizar una operación. Posteriormente, los vuelve a ensamblar de forma reconocible cuando se recuperan los datos. El resultado es un archivo que contiene menos bits o unidades de información en comparación con el archivo original.
Existen dos tipos de compresión de datos: sin pérdidas y con pérdidas. En la compresión sin pérdidas, se conservan todos los datos originales, pero el algoritmo reduce el tamaño del archivo para preservar la información necesaria para ampliarlo a su tamaño original al descomprimirlo. Con la compresión con pérdidas, el tamaño del archivo se reduce aún más, pero con sacrificios en los detalles.
La compresión de datos es importante porque minimiza el espacio que ocupan los archivos en el disco duro. También reduce el tiempo que se tarda en transferir o descargar estos archivos. Esta reducción del espacio de almacenamiento y del tiempo supone un importante ahorro de costes para cualquier organización.