En 1943, Warren McCulloch y Walter Pitts sentaron las bases del aprendizaje profundo al desarrollar un modelo informático basado en las redes neuronales del cerebro humano. En su trabajo, combinaron matemáticas y algoritmos que denominaron lógica umbral para imitar los procesos cognitivos del cerebro. Este fue el origen del término "Aprendizaje Profundo".
El aprendizaje profundo se refiere al aprendizaje automático que utiliza redes neuronales con tres o más capas. Estas redes neuronales intentan imitar el funcionamiento del cerebro humano, aunque no puedan igualar sus capacidades.
Al procesar grandes cantidades de datos, los algoritmos de aprendizaje profundo son capaces de "aprender" y reconocer patrones automáticamente. Estos algoritmos también son capaces de reconocer patrones y relaciones complejas dentro de los datos para poder realizar predicciones, clasificaciones y decisiones precisas.
Mediante un proceso llamado retropropagación, la red neuronal es capaz de ajustar sus pesos y mejorar su rendimiento con el tiempo, lo que la convierte en una potente herramienta para una amplia gama de aplicaciones como el reconocimiento de imágenes, el procesamiento del lenguaje natural y el reconocimiento del habla.