Toda aplicación web consta de dos páginas, el frontend y el backend. Mientras que el frontend se centra en el lado del cliente, el backend se encarga del lado del servidor de un sitio web. Garantiza que la aplicación se ejecute en tiempo real.
Como su nombre indica, el backend no es visible para el usuario. Conecta el front-end de una aplicación con la base de datos y el servidor. El backend es la capa que crea la lógica de la aplicación y controla la base de datos. El desarrollo del backend implica la creación de los códigos básicos necesarios para ejecutar una aplicación. Los desarrolladores de backend pasan la mayor parte de su tiempo creando, manteniendo, depurando y actualizando la aplicación.
Cuando un usuario introduce una solicitud en el frontend, ésta se reenvía al backend de la aplicación. El servidor recibe la petición, la almacena en la base de datos y envía la respuesta al frontend a través del servidor. En resumen, el backend es el sistema nervioso de cualquier aplicación web. Algunos de los lenguajes más populares para el desarrollo web backend son Python, .Net, PHP y Java.
Un desarrollador web full-stack tiene la experiencia de trabajar tanto en el frontend como en el backend. Normalmente, los desarrolladores de frontend y backend colaboran estrechamente para que las operaciones sean más envolventes y eficientes.